Todo el contenido de este blog está registrado en el R.P.I. por Safe Creative

jueves, 25 de noviembre de 2010

La mayoría de las conexiones a Internet con wifi son inseguras y vulnerables

Pocos usuarios todavía han optado por dotarse de un sistema eficaz contra los intrusos que les roban la señal

25.11.10 - 00:26 -
ANTONIO GILGADO | BADAJOZ.

En teoría, sólo en el Paseo San Francisco existe la posibilidad de encontrar una red inalámbrica con la que conectarse a Internet gratis. Desde este verano la Asociación de Comerciantes de Menacho ha puesto una red wifi pública que permite conectarse durante una hora a cualquier usuario. La red pública no permite descargar ficheros, pero sí consultar el correo o navegar sin problemas.
Pero esto sólo es la teoría. En realidad, la ciudad está plagada de redes inalámbricas de otros usuarios que no las tienen bien protegidas o, peor aún, las mantienen abiertas. Todo un atractivo para aquellos que buscan 'gorronear' Internet al vecino sin pagar un euro.
La explicación técnica de esta fragilidad radica en dos términos técnicos diferentes: las claves WEP o WPA.
Todos los que mantienen las claves WEP en sus redes domésticas, que es la que suelen traer el router del suministrador de Internet por defecto, son vulnerables e inseguras porque bastan un portátil, una tarjeta de red y tres minutos para que cualquiera pueda robar la señal. Para evitar estos asaltos, los más precavidos se han dotado de claves más difíciles de descifrar, las llamadas WPA - o su versión mejorada WPA 2-, que instalan las empresas de informáticas de la ciudad.
Los responsables de muchas tiendas de informáticas de la ciudad coinciden en señalar que cuando alguien instale Internet en casa y tenga una red inalámbrica doméstica acuda a un técnico especializado que le mejore el sistema de defensa de intrusos.
Un rastreo por la ciudad con un ordenador portátil y un programa de búsqueda de redes, el outsider concretamente, deja a las claras que pocos internautas se han preocupado por prevenir los ataques.
En San Roque, por ejemplo, en el mismo cruce de Isidro Pacense, el rastreador localizaba 52 redes inalámbricas y sólo 19 claves WPA o WPA 2, el resto resultan vulnerables. En otros puntos de la ciudad se aprecia la misma tónica. En San Fernando, en Carolina Coronado, aparecen en la pantalla del ordenador 30 y sólo dos están protegidas. En la calle América, detrás de las pistas deportivas, de las 37 redes, sólo se han encriptado 16. Y en la Plaza Alta, de 12 señales inalámbricas, las siglas WPA o WPA2 sólo se ven en cinco. En Sinforiano Madroñero, de más de 70, sólo se han protegido 33.
Además de las redes muy vulnerables, también hay otras abiertas a todos, ni tan siquiera haría falta una tarjeta para aprovecharse de la conexión. El programa outsider las encuentra, por ejemplo, en el tramo que va desde Ricardo Carapeto hasta el entorno de la plaza de toros y la subida por la carretera de la Corte, en la bajada de la estación de tren hasta la avenida de Elvas, la paralela a Carolina Coronado, entre la Alcazaba y la plaza Alta, en Vicente Delgado Algaba hasta la estación de autobuses, en la avenida de Elvas hasta el Hotel Lisboa, en la avenida Pardaleras y, por supuesto, en San Francisco.
Se venden tarjetas
Con todas estas facilidades no es extraño que muchos vecinos tengan Internet gracias a la señal que le quitan al vecino. En las tiendas de informática consultadas aseguran que se trata de una práctica habitual porque se venden bastantes tarjetas de red, las que descifran las claves WEP, y tampoco se requiere muchos conocimientos de informáticas, además de que e Internet hay cientos de manuales que explican claramente cómo hacerlo. Jóvenes y universitarios suelen ser los que más demandan este tipo de tarjetas. «Cuando empieza el curso, en septiembre y octubre se venden muchas más tarjetas que el resto del año», desvela el propietario de un establecimiento especializado.
En la tienda de informática de Valdepasillas Carácter digital, José María Vázquez, uno de sus responsables, aconseja siempre poner claves WPA o WPA 2 y evitar así quebraderos de cabeza con la conexión a Internet. «Cuando viene algún cliente y nos dice que tiene una conexión muy lenta, le mejoramos el sistema de seguridad y nota el cambio, muchos son víctimas de estos robos y no lo saben».
Eso es lo que le ocurrió a Francisco Javier Martínez, vive en San Roque y tiene Internet desde hace tres años, cuando llegó a Badajoz. Su conexión empezó a darle problemas el otoño pasado, pensó que tenía alguna avería y cuando fue el instalador a su casa le dijo que probablemente le estuvieran robando la red. «Me pusieron una clave WPA y se arregló, alguien me estaba gorroneando Internet», explica Francisco Javier en una tienda de informática.
Precisamente, el principal problema radica en la dificultad para identificar este tipo de robos porque los que se aprovechan de la red saben que si sólo se dedican a consultar y navegar sin bajarse nada, el usuario no nota nada. Incluso hay quien perfecciona su sistema con antenas potentes que rastrean las señales más potentes, las hay que llegan hasta a 500 metros de distancia porque a veces no vale con encontrar una red, sino que llegue con la potencia suficiente para permitir navegar.
Más oferta
A pesar de que se trata de un práctica habitual, Miguel Ángel García, que también se dedica a vender componentes informáticos en Badajoz, cree que hace unos años la situación era peor porque muchos de los router no venían con este sistema encriptado. «Estaban totalmente abiertos y se veía a grupos de jóvenes por los parques y plazas saltando de red en red sin problemas».
Cree además que desde hace un par de años, y este tiempo en términos informático supone casi una época histórica diferente, ha aumentado la oferta de locales, cafeterías, hoteles y establecimientos comerciales que ofrecen wifi gratis a sus clientes. «En cualquier barrio tienes ya un bar o cafetería que te lo da, ahora no tiene ningún sentido ponerte en la calle a buscar una red libre cuando puedes consultar tu correo mientras te tomas un café».
A pesar de todo, hay gente que lo hace. Que se lo pregunten a Francisco Javier.

No hay comentarios: